MANTO
Concurso memorial de Cuelgamuros
Un manto vegetal se extiende a los pies de la basílica. Una nueva topografía devuelve la conexión con la naturaleza y permite llegar pausadamente hasta la exedra, preámbulo de la iglesia. El jardín pone en valor el patrimonio construido, realzando su arquitectura y dotándolo de un nuevo significado. Lo pétreo, símbolo de dureza y de muerte, es sustituido por la vegetación, símbolo de vida. Bajo el manto aparece una cripta que nos conecta con la tierra y la memoria. Unos orificios cenitales perforan el manto, arrojando luz sobre las sombras, sobre la historia. El recorrido a través del centro de interpretación es un viaje iniciático que nos sumerge en la tierra, donde una caja de resonancia recupera los testimonios y las voces que fueron acallados, para salir hacia la luz y volver hacia el centro de la montaña, hasta el final de la basílica. Un camino de nombres refuerza el eje de este recorrido. Son los nombres de todos los enterrados, los de todos los bandos, y los que murieron trabajando en el lugar. Una instalación efímera marca el preámbulo del recorrido, una lluvia de sangre y fuego que nos hace reflexionar sobre la historia y sobre nosotros mismos, y sobre cómo podemos afrontar un futuro basado en el diálogo y la conciliación.
Arquitectura
Emplazamiento: Valle de los caídos, Madrid
Fecha: 2025
Autores: Anna Noguera (Arquitectura), Pedro Azara (Arquitecto y Museógrafo) y José Manuel Ballester (Artista)









